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Victoria y sus palabras

Se publican las entrevistas a Victoria Santa Cruz

Publicado: 2017-06-27

Nuestra academia tiene invisibilizada la cultura popular. Pero además ningunea a la mujer. Si se combinan las dos cosas lo más probable es que el silencio sea la respuesta. El año 2004, en JALLA-Lima, se presentó una ponencia sobre el poema de Victoria Santa Cruz “Me gritaron negra”. Hasta hoy no hay ningún otro poema de ella estudiado. Y sin embargo nos ha dejado, por ejemplo, una serie de cuadros teatrales sobre los pregones de Lima que bien merecería la pena estudiar. Son de la década del 50 así que tienen fácil medio siglo siendo cantados, los hizo con su hermano Nicomedes. Pero, además ella es especialista en teatro a todos los niveles: desde el vestuario hasta el guion pasando, por supuesto, por la dirección. Herencia paterna: don Nicomedes padre triunfaba en las tablas peruanas hace exactos cien años. Y que desarrolló desde que era escolar.  

Nuestra cultura popular entra poco en el análisis de textos. Le gustan más las biografías. Hay muchas de Pinglo, algunas menos de Nicomedes, hasta Alan García ha escrito una biografía de Arturo “Zambo” Cavero. Pero tampoco ahí ha tenido suerte Victoria Santa Cruz. No le ha nacido todavía el biógrafo. Aunque ya sospechamos quien puede ser: Luis Rodríguez Pastor.

Lo digo porque ya nos comenzó a entregar algunas pistas para armar la biografía de Victoria Santa Cruz. Acaba de editar las entrevistas que le hicieron desde 1967 hasta el 2005. En ellas vemos varios fragmentos de la historia de nuestra artista. Lo único que podríamos reclamarle es que en una próxima edición ponga algunas notas a pie de página para ir guiando al lector desprevenido en que momento de su vida se hace la entrevista. O quizá una cronología de ella al comenzar el libro. O ambas cosas que no son incompatibles.


Las primeras entrevistas son del tiempo en que dirige el elenco de Teatro y Danzas Negras del Perú. No hay ninguna del tiempo de Cumanana ni de sus estudios de teatro en París. Y a pesar del nombre del conjunto su interés va más allá de lo étnico. Ella quiere abarcar toda la costa (“Las danzas negroides también son de la costa” nos dice). Y para ello tiene un buen grupo humano: “Mis muchachos tienen lo principal: ritmo y sensibilidad”.

Para ella el ritmo y sensibilidad es más importante que las técnicas que pueden dar las academias de baile. Por eso prefiere trabajar con quienes no han pasado por una de estas. Con ellos puede trabajar lo que tienen de ritmo en su propia personalidad “Mediante la educación rítmica van logrando un reencuentro con su ritmo interior”, “porque nada puede comunicar uno si no está comunicado con uno mismo”.

En 1969 asume la dirección de la Academia Nacional de Música y Danzas Folklóricas, convocada por César Miró. El entrevistador ataca: “Se dice que Ud. Ignora totalmente lo que es el folklore de la sierra”. Pero ella está preparada: “Yo no voy a bailar, yo no voy a dirigir el baile… Yo no voy a hacer nada sola… Todo tiene que ser trabajo de equipo”. Así era ella: le gustaba trabajar en equipo pero también tener la última palabra. El entrevistador apunta: “habla como una mariscala que se aprestaba a entrar en una batalla”.

Es ese carácter el que se nota en todas las entrevistas: “Los que no luchan ignoran lo que es vencer. Cuanto más se trabaja por un ideal mejor se siente uno, aunque cueste sacrificio. Una vida cómoda, sin meta, es aburrida. De allí los estimulantes para dormir, a las drogas hay un paso”.

Y es que para ella el arte, la vida, el ritmo, no son un medio para ganar dinero. Quizá sea al revés, el dinero sirve para vivir no la vida para hacer dinero. La compañía que ella dirige está formada por trabajadores: “Virginia es aparadora (perparadora de zuelas de zapatos), Yolanda costurera, Teresa hace pelucas, Felipe se gana la vida trabajando en la ESAL, Oswaldo es obrero, Manuel chofer” “Mi compañía no vive de esto, hasta hoy no he ganado dinero”.

La música, la danza, el teatro, son parte de una filosofía de vida. Otra forma de conocimiento divorciada del logocentrismo occidental: “Ando buscando la razón por la que baila el hombre” nos dice en 1971. Ese año, en Cali, cambia su proyecto inicial. Si antes quería recoger las danzas de la costa peruana, donde el componente étnico era un dato más, ahora se internacionaliza desde lo negro: “Busco recolectar todas las danzas de raíz africana que existen en Latinoamérica”. Lamentablemente en esta búsqueda de raíces africanas ella, igual que su hermano, tenía más de imaginación que de documentos.

Eso no es, no cabe duda, todo lo que podemos encontrar en estas entrevistas. Es apenas lo que a mí me pareció relevante. Otros podrán buscar/encontrar otras cosas. Por eso es bueno acercarse a este libro.


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Me sale espuma

"Quiero escribir, pero me sale espuma"