le dice #NoALaGuerra

Sandra Peralta en concierto: una sonrisa que (en) canta

Publicado: 2018-02-11

Para los peces el mar. Para las aves el aire. Para Sandra la música. No es sólo un oficio o afición. Es una forma de vivir. Y también una forma de encuentro. No solo para encontrarse con ella misma sino también con los demás. Por eso se sintió perdida cuando, a los 11 años, tuvo que dejar el coro del colegio. La familia se mudaba a la Argentina. En 1990 Argentina, Chile, Bolivia se llenaban de peruanos y la familia Peralta también, por una razón u otra, también migró. Felizmente en Argentina encontró otros coros y además una profesora de tango: Patricia Barone. Aunque claro, como piurana que es, se le van los pies cuando lo que escucha es una marinera o un tondero. 

Leandro comenzó a interesarse en la guitarra como un juego. Tenía 8 años apenas. Quería imitar a su primo que tocaba en la planta alta de la casa. Su profesor de guitarra entendió al niño y decidió no comenzar enseñando algún método específico o lectura musical. Leer música es útil y por cierto que Leandro lo sabe. Pero comenzar escuchando, tocando de oído, le permitió entender la música como un dialogo, una interacción, entre la voz y el instrumento.

Es eso lo que uno aprecia en ellos. Su capacidad de encuentro, de interacción. Y es a eso a lo que han venido al Perú, a interactuar. Uno los encuentra en la peña de La Oficina, en el Breña y por cierto en La Catedral, aprendiendo, llenándose de espíritu criollo. Porque, lamentablemente, cosas así no existen en Argentina. Las relaciones económicas han hundido allá la posibilidad de construir comunidad. Los precios del desarrollo, le llaman.

No es la primera vez que vienen. El 2003, antes de sacar su disco, Sandra estuvo en el Perú y conoció a Chalena Vásquez. En verdad ya sabía de sus investigaciones. Pero no la sabía compositora. Ahora recuerda la canción que Chalena le dedica al chilalo, ese pájaro que solo canta cuando está libre. Conoció también a Olga Milla, que cantara como invitada. Así su recital se convertirá en un encuentro con los compositores que más admiran de nuestro continente. Leandro lo describe como un viaje por América Latina.

Los temas también hablaran del encuentro. El concierto es el 14 de febrero, día del amor. Y ese será el tema. Pero, como describe Leandro, no sólo al amor de pareja y al desamor también que es una forma de lo mismo. También el amor a los amigos, a los hijos, al país, al pueblo.

Así que ahora nos toca a nosotros producir otro encuentro: hay que asistir al concierto. Es el 14 a las 8 de la noche en el ICPNA de Miraflores. Nos vemos.


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