No al caballazo

Colombia, Chile, Bolivia... rebeliones populares

Publicado: 2019-11-21

Puerto Rico, Chile, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Haití, Bolivia, Colombia. Pero también Francia, Catalunya, Iraq, Sudán, Hong Kong, Líbano y Argelia han tenido movilizaciones millonarias en los últimos seis meses.  

El capitalismo está en crisis. No es un país u otro. La crisis no es de un país o de otro, es sistémica.

En primer lugar es una crisis del Estado. El Estado representativo ya no representa. Y es que ha ido renunciando a todas sus funciones. Un amigo chileno me decía: “Si la educación, la salud, las jubilaciones, están privatizadas ¿para qué mierda pago impuestos?” 

Ha renunciado también a la administración de justicia. Los tratados de libre comercio ponen los litigios entre empresas y Estado en manos del CIADI. El TPP lleva esto a extremos. Y se ha multado a Estados por subir el subir el sueldo mínimo, proteger el medio ambiente o pedir que la advertencia de la cajetilla de cigarrillos sea más grande.

Ha renunciado parcialmente al ejercicio de la fuerza y en Colombia, México, Brasil, Centroamérica, hay bandas paramilitares que son las que terminan con los líderes ya sea campesinos o urbanos. Quiero rendir homenaje a Marielle Franco, a Berta Cáceres. Por supuesto esta renuncia es parcial. Y vemos que ante el pueblo levantado están dispuestos a la barbarie extrema. Chile y Bolivia son ejemplos. En Colombia, sin necesidad de movilización alguna, se ha bombardeado un campamento de niños. Hay una niña de la que solo quedo un pie. Mi homenaje total.

UNA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

Y por supuesto frente a todo esto el pueblo pobre y los trabajadores se levantan. Las olas de la protesta golpean contra los cimientos del Estado. Los y las activistas en las calles cuestionan el sistema en que viven. Cuando los gobiernos han intentado sofocar estos movimientos, la gente responde, negándose a ceder la calle. 

El primer elemento democratizador es la casi total ausencia de nombres ¿Quién dirige las luchas en Chile, quién en Bolivia? El tema va más allá de Evo, que está bastante lejos. En Colombia los Águilas Negras no se cansan de matar dirigentes. Y el pueblo no se cansa de poner a otro en ese mismo puesto. Mientras tanto las direcciones tradicionales muestran sus límites cada vez más profundos. Nacidas en tiempos de calma democrática no sirven en estos días tan agitados.

Un segundo elemento democratizador es la pluralidad de actores. En Colombia, como en el Perú, el principal actor es el campesino. En Chile los combates comenzaron cuando los que hoy ocupan la Plaza Italia eran escolares. Ayer tomaban sus colegios, hoy toman el país. La presencia de mujeres, ecologistas y otros actores es importante. El paro nacional de Colombia este 21 de noviembre está siendo llamado por sindicatos, comunidades, colectivos. Pero también por Gabriela Tafur, la reina de belleza. En Chile se han visto banderas de Alianza Lima entre los marchantes, hinchas migrantes. En Francia, el movimiento de los chalecos amarillos, que durante meses protagonizaron cortes de tráfico en todo el país y después llevaron su protesta a los barrios más ricos de París, está formado por gente trabajadora que carece de sindicatos -el peluquero y el técnico de mantenimiento-, gente que no ha sido defendida por la Confederación General de Trabajadores (CGT) o el Partido Socialista.

El tercer elemento democratizador es organizativo. Frente al Estado que no sirve los pueblos están construyendo sus propios espacios democráticos. En algunos sitios, es el caso de Chile, son espacios de debate. Se discute como debe ser el barrio, pero también el país. El movimiento tiene un carácter expansivo. Se reúnen los futbolistas para ver cómo se organiza el deporte, o los migrantes pobres para rechazar la represión racista. Hasta las prostitutas que dejan claro que los hijos de pacos (policia) no son suyos. En Colombia, lamentablemente, la organización no es solo de la minga campesina. Se han tenido que armar guardias indígenas para contrarrestar el accionar paramilitar. Pero siempre subordinados a la organización comunal.

EL CENTRO CEDE

No es la primera vez que se produce una aparente simultaneidad internacional de revueltas e incluso revoluciones. La primera de estas oleadas -casi toda una época- se desarrolló en el último cuarto del siglo XVIII con el estallido de la revolución norteamericana en 1776, seguida de la revolución francesa en 1789, de la revolución haitiana de 1804 y finalmente de las revoluciones latinoamericanas de 1810 a 1821. El periodo que va de 1917 a 1919 trajo revoluciones en Rusia, Alemania, Austria y Hungría, así como en el imperio otomano. Y pese a que 1968 no produjera ninguna revolución, sí fue un año de levantamientos radicales de Francia a Checoslovaquia y a México.

Las revueltas actuales en todos los países que hemos mencionado vienen impulsadas por diversas fuerzas que están alterando el equilibrio de poder entre las clases sociales en él y han provocado al mismo tiempo la crisis del orden neoliberal, así como el colapso definitivo, más significativo, del orden establecido al término de la segunda guerra mundial. Pero no se puede estar seguro de hacia dónde avanza. La lumpen burguesía, el fundamentalismo cristiano, las fracciones más cavernarias de la clase dominante avanzan por el mundo. La alternativa socialismo o barbarie parece volver como hace un siglo.

Como decía Yeats “Todo se desmorona. El centro cede”. Los gobiernos progresistas que habían en América ya no están. El kirchnerismo voltea a la derecha. Maduro ya no se apoya en los Comités de Defensa de la Revolución sino en las Fuerzas Armadas. Evo se desploma sin remedio y aunque ofrece ir a pacificar el país no ni la derecha ni el pueblo insurrecto le hacen caso. Por otro lado en Brasil triunfa Bolsonaro, en Europa la cosa no es mejor con una contrarrevolución autoritaria que tiene, por si fuera poco, un giro antifeminista.

Los campos están claros: o la revuelta popular se convierte en revolución o la barbarie capitalista avanza. No hay campo para el progresismo.

APOYAR A LOS QUE LUCHAN

Sería un error pedir que Gabriela Tafur levante un programa de revolución. Ella apenas pide que no se maten niños y que el plan laboral de Duque no se aplique. Las revueltas masivas van diseñando sus propios caminos y se hacen de avances y retrocesos. No podemos encuadrarlas en nuestras propias ideas. No somos predicadores religiosos, somos activistas. El movimiento se demuestra andando.

Nuestra tarea es apoyar a los que luchan. La solidaridad internacional es parte de esa tarea. El próximo 21 habrá un Paro Nacional en Colombia. Es necesario organizar una jornada de apoyo en Lima.


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