sin ciencia no hay futuro

Yo vivo por Magdalena

Un libro de escolares nos hace conocer Magdalena

... pero muero por Susana

Publicado: 2019-12-15

Yo vivo en San Miguel, a la altura de la Plaza de la Media Luna. Si le creemos a Victoria Guerrero, me debo haber cruzado con ella más de una vez. A los dos nos gusta la misma plaza: “parque media luna/ tu aullido me llama” dice ella en uno de sus poemas. Yo no lo sabía hasta que el poema fue recogido en una antología magdalenense de la que hablare en un ratito.  

Si camino desde mi casa tres cuadras hacia el sur me encuentro con una calle curiosa. Tiene dos nombres. Es increíble como alcaldes de distritos colindantes no pueden ponerse de acuerdo sobre cómo llamar al límite. Para Magdalena es Yungay, para San Miguel es Diego de Agüero. 

Pero ahora quiero hablar de Magdalena. Y en especial de un colegio, el José Antonio Encinas. Y en especial de un libro que han producido ahí. Un libro sobre Magdalena justamente. Magnificamente producido por un grupo de estudiantes dirigido por María José Montezuma. Una investigación sobre los escritores que han pasado por ahí, que han escrito algo sobre el distrito, que están relacionados.

Magdalena es un barrio de clase media. De esos que sirven más para dormir que para compartir. Por eso no es raro que nadie le haya dedicado un vals. Pero también por eso ha albergado a varios escritores. Y cada uno con una mirada distinta. Desde Valdelomar que le encontraba un perfil griego, hasta Malca que comenta que 

“las maderas están picadas y descoloridas, los techos parchados con cemento o calamina y las otrora imponentes mansiones, completamente tugurizadas y herrumbrosas”. El tiempo parece haber hecho su labor. Todo se gasta y nada se mantiene.

Pero en verdad Pueblo Libre, Magdalena, San Miguel, la parte del Cercado que alberga a la Católica y San Marcos, es anterior a la lo que estos escritores hayan podido o no decir. Fueron pobladas cuando en el Perú no se hablaba castellano. Estas eran las tierras de Taulichusco, por eso alguna vez le dije a Josemari Ricalde que no había salido nunca del territorio del legendario cacique. La frase se hizo conocida porque la colocó en su único poemario.

Y ya que estamos hablando de lo legendario que tiene Magdalena tenemos que mencionar el Larco Herrera, el hospital psiquiátrico, donde vivió Martín Adán, donde Gabriela Wiener se encontró con Jorge del Pozo. Curiosamente en el libro se menciona a Gabriela pero no a Jorge. Tampoco mencionan a Manuel Scorza, hijo del panadero del hospital, nacido ahí. O a Alessandra Tenorio, nacida al lado del Larco Herrera y al frente de un convento de monjas. Tuvo que elegir desde pequeña entre ser santa y ser loca. Creo que tomo la opción correcta.

En fin, algunas ausencias no demeritan el libro. Hay 10 autores relacionados a Magdalena y es un trabajo de investigación que puede seguir creciendo. Lo más interesante es que este estudio no ha nacido de especialistas ni doctores. Sale de un colegio. Apuesta por la creatividad de los jóvenes. En la presentación dicen “durante varios meses hemos reflexionado acerca de la relación que establecemos con Lima y Magdalena del Mar, el distrito donde se encuentra nuestra escuela y en algunos casos nuestra casa”. Me hace recordar la labor pedagógica de Arguedas en Sicuani. La idea de revalorar lo que somos.

A mí me hubiera gustado que me enseñen literatura de esa manera. Antaño lo único que nos daban era una lista de nombres, fechas de nacimiento y muerte y ni una lectura. Ahora se puede llegar rápidamente a esas fechas. Todo está en Internet. A lo que es más difícil llegar es al espíritu de creatividad y de investigación. Felizmente es eso lo que están enseñando en el colegio Encina. Felicitaciones a todos.


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Me sale espuma

"Quiero escribir, pero me sale espuma"