Mario Cavagnaro creador de replana
Breve apunte sobre "Yo la quería patita"
La poesía, por definición, es un juego de lenguaje. Es, pues, bienvenidos el desajuste, la transgresión, lenguaje poético. Si la prosa, el lenguaje cotidiano, es lo normal, la poesía sería una patología. La poesía nombra por primera vez. Pero esto no significa que deba tener palabras altisonantes. Desde la década del 50 la poesía adquirió un tono conversacional que incluso llega a cuestionar la figura del autor como "un pequeño dios" como proponía Huidobro.
Mario Cavagnaro fue un maestro de esta poesía que parece conversación. Basta recordar frases como "No se haga de rogar" con la que se inicia uno de sus valses más conocidos. El propio título del vals nos induce a que se va a producir una conversación.
Pero ¿será real que lo que hizo Cavagnaro fue influido por el lenguaje de la calle o es que hay algo más? En primer lugar hay que señalar que se trata de un autor que maneja muy bien las figuras literarias. Versos como "Mi canción extraña tu calor" (Historia de mi vida) o "Esquina donde el tiempo se detuvo a soñar" (Barranco en el ayer) dan cuenta de un fino poeta. Sin desconocer que pudo haber tenido calle o no (eso lo dirán quienes lo conocieron), lo cierto es que tuvo sobre todo poesía.
Por eso hay que tener cuidado con lo que parece replana. Puede ser que este escondiendo un trabajo que va más allá del lenguaje callejero. Y quiero poner dos ejemplos que me parecen muy demostrativos:
"No crea usted compadre que ya me licoree" Licorear es un verbo que no aparece en los diccionarios de peruanismos. Y es que al estar tomado se le dice en nuestro país "choborra" que es una simple alteración del orden de las sílabas de borracho. Si buscamos "licorear" en Google encontraremos que puede significar ir a la licorería o preparar algo en la licorera, mezclar. No es ese el sentido que tiene en la canción de Cavagnaro. Se trata de una metonimia: tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa. En este caso estar licoreado es estar bajo el efecto de alguna bebida estimulante.
"Si estoy con los crisoles rojimios es del llanto". Rojimios es, efectivamente, una palabra salida del habla de la calle. Pero no crisoles. Recipiente hecho de material refractario, que se emplea para fundir alguna materia a temperatura muy elevada. Son ojos que están hirviendo en llanto. En este caso es una metáfora. En la metáfora “se lleva” (phora) “más allá” (meta) el sentido de los elementos referenciales empleados para forjar la imagen. Llevar más allá lo sensible y mundano es el trabajo del poeta. Y mejor aún si ese trabajo se hace imperceptible, sin que el lector (o el escucha en este caso) se de cuenta. El uso de la replana puede ser un instrumento para eso. El poner en el mismo verso "rojimios" sirve para mejor disimular esa sensación de dolor en un vals que no debe, a pesar de todo, perder su carácter alegre.